martes, 13 de marzo de 2012
viernes, 10 de febrero de 2012
El no del no.
(Para explicar la resistencia y la negación que genera la mutación climática, en tanto cambio de
paradigma).
Cuando Pasteur buscando la vacuna, logró aislar el virus de la rabia,
la ciencia médica no pudo soportarlo. Las enfermedades se generaban por
alteraciones de los "humores" entonces, en el siglo XIX europeo. Así
luego de reirse de Pasteur, pero ya advertido que el conocimiento científico
requiere someter las hipótesis a prueba-, el presidente de la Royal Medical Society de Londres, hizo saber a Pasteur, que el mismo experimentaría
con sus "animalillos invisibles", para probar que era un farsante y
dejarlo en ridículo frente al mundo.
Pasteur, le envió entonces un frasco, donde había
una concentración de virus de la rabia mil veces mayor que
la que requerida por un humano para contraer la enfermedad. Cuando la recibió,
el médico, convencido de su posición, se tomó todo el frasco, en público, de un golpe... Y aunque estuvo
tres días con fiebre, no contrajo la rabia y no se murió... Este caso de
"sobrecarga", o relación de desequilibrio excesivo entre dos dimensiones, que en física es bien conocido como "efecto Leidenfrost",
y que se demuestra experimentalmente cuando una placa de acero recalentada al
rojo-blanco, recibe una gota de agua (la gota, al contrario de lo que uno
supondría, se enquista y rebota, sin evaporarse), es lo que, a un nivel de representación mental, parece ocurrir con los
policy-makers, -y los científicos- de nuestro medio, cuando se enfrentan a la
mutación climática.
No deja de ser notable, porque el peso de la evidencia es incontestable y no tiene que ver con la interpretación analítica -que si es dependiente de la ideología, cosmovisión o sistema de creencias que tenga el observador-, sino que con los mecanismos sensoriales, con la percepción, con el cuerpo... supongamos que las condiciones en que vive el observador, son protegidas y privilegiadas, que no siente los 42º, que había ayer en el centro, de Santiago al mediodía, porque en su oficina el aire acondicionado estaba en agradables 18º, y que tampoco se nota el calor de la tarde cuando vuelve a su casa, porque también su automóvil lo protege. Supongamos aún que es un profesional joven y que no guarda referencias de hace 30 años, cuando no existía "bloqueador solar" y las mujeres se embadurnaban la piel con coca-cola para tostarse... Así, no podrá recordar tampoco que la cordillera que rodea la ciudad tenía "nieves eternas", es decir, estaba nevada tanto en invierno como en verano.
Que esa persona tenga responsabilidades públicas y se desempeñe en el aparato del Estado, haría algo más difícil de entender, que no considerara que el aumento de dos o tres grados de temperatura que estamos teniendo, incide directamente sobre la evapotranspiración y que ello sea la causa real de los incendios forestales, que ya han alcanzado el récord histórico de 72.000 hás. quemadas, este año en Chile. Tampoco debiera desconocer que la "isoterma cero", es decir, la línea de altura a partir de la cual se convierten en nieve las precipitaciones, ha subido ya de 1.500 metros y que en consecuencia la capacidad de riego de nuestra agricultura -independientemente de otras causas-, no será ya la misma en adelante y de ninguna manera para mejor.
Si no leemos información de otros países, no sabremos por ejemplo, que las temperaturas han alcanzado (de nuevo) récords de frío en Europa, con cientos de muertos -una cantidad que empieza a atentar contra el "primer lugar" de 14.000 muertos debidos a las altas temperaturas del verano recién pasado... Por razones de diverso tipo, se puede no haber revisado el sitio de la NASA dedicado a información sobre Cambio Climático y no saber así, que de los 11 años de mayores registros de temperatura que poseemos, 9 (¡...!) corresponden al último decenio... Pero ¿cómo explicar que no hayan visto como se les han quemado las hojas de las plantas o el césped de su jardín en estos días?, ¿como explicar que no sientan las señales simples de su piel, apenas expuesta al sol?
La evidencia es tanta, tan importante, sobre tantos registros y clama con tal urgencia de modificaciones profundas a todos los niveles, que se niega, con mayor vehemencia mientras mayor sea. La mutación climática, forma extrema de objetivación del Modo de Producción Capitalista (es decir, de las relaciones de producción, intercambio y consumo basadas sobre la propiedad privada y la división del trabajo, articuladas alrededor de la doble abstracción simbólica del dios único y la mercancía universal, el dinero, sin utilidad otra que el intercambio), tendencialmente dominante en los últimos quinientos años de la historia, produce un alejamiento del ser humano consigo mismo, del resto de sus congéneres y de la naturaleza. Nos quemamos, pero no vemos el fuego. Probablemente, tampoco sintamos dolor. Ni por nosotros, ni por los demás.
Y podemos creer que la vida es eterna y que los recursos son infinitos. Que no es necesario establecer regulaciones que limiten el -más que discutible- beneficio de unos pocos, en desmedro de todos, que agua habrá por siempre, y que no importa que tenga precio, porque la divinidad favorece con dinero a quienes quiere. Aunque sean cada vez menos. Podemos ponerle precio al aire y a mirar la luna. Pero ello no tiene asidero ni sustentabilidad política, científica, ni económica, ni permite imaginar nada bueno para la vida de los seres que pueblan el planeta, que es el término con que se identifica ahora a la naturaleza tardía, en la era del capitalismo globalizado.
La evidencia es tanta, tan importante, sobre tantos registros y clama con tal urgencia de modificaciones profundas a todos los niveles, que se niega, con mayor vehemencia mientras mayor sea. La mutación climática, forma extrema de objetivación del Modo de Producción Capitalista (es decir, de las relaciones de producción, intercambio y consumo basadas sobre la propiedad privada y la división del trabajo, articuladas alrededor de la doble abstracción simbólica del dios único y la mercancía universal, el dinero, sin utilidad otra que el intercambio), tendencialmente dominante en los últimos quinientos años de la historia, produce un alejamiento del ser humano consigo mismo, del resto de sus congéneres y de la naturaleza. Nos quemamos, pero no vemos el fuego. Probablemente, tampoco sintamos dolor. Ni por nosotros, ni por los demás.
Y podemos creer que la vida es eterna y que los recursos son infinitos. Que no es necesario establecer regulaciones que limiten el -más que discutible- beneficio de unos pocos, en desmedro de todos, que agua habrá por siempre, y que no importa que tenga precio, porque la divinidad favorece con dinero a quienes quiere. Aunque sean cada vez menos. Podemos ponerle precio al aire y a mirar la luna. Pero ello no tiene asidero ni sustentabilidad política, científica, ni económica, ni permite imaginar nada bueno para la vida de los seres que pueblan el planeta, que es el término con que se identifica ahora a la naturaleza tardía, en la era del capitalismo globalizado.
![]() |
Las reservas de agua dulce, siendo incógnita científica por que se encuentran en estado líquido, pese a las temperaturas bajo cero, equivalen al volumen aproximado de 100 lagos Villarrica. |
lunes, 9 de enero de 2012
Desde COP 17 (ciencia: informe del IPCC)
Informe de avance del Quinto Reporte de Resultados del IPCC.
Grupo de Trabajo Uno, de expertos sobre las Bases Físicas, del Cambio
Climático.
Enero 2012.
Todos los resultados del 4º informe de 2007, se ratifican. Se aumenta la certeza que las transformaciones del clima y sus impactos, tienen origen en la forma productiva industrial y en los de Gases Efecto Invernadero, emitidos a la atmósfera por la actividad humana. Debido al recalentamiento global constante y prolongado, de la temperatura de la tierra, .hay áreas
que adquieren mayor relevancia, como los “eventos extremos” y que hacen más urgentes los planes de adaptación.
Los modelos proyectan aumentos
sustanciales de recalentamiento de la temperatura en los años a venir y en éste
informe, se establecen 9 eventos climáticos extremos que irán en aumento
de frecuencia e intensidad, alcanzando su peak hacia el fin del siglo. Estos nueve
eventos extremos son: días más cálidos y más fríos (aumento de los extremos de temperatura),
olas de calor, precipitaciones con mucha agua (heavy precipitations), actividad
ciclónica tropical, tormentas extra-tropicales, vientos, sequías, alturas
extremas de los niveles de agua en las costas, patrones extremos de comportamiento
climático en otros episodios de desplazamiento, como los monzones,
etc.
Changes in climate extremes and their impacts on the natural physical environment from IPCC on Vimeo.
domingo, 1 de enero de 2012
El factor magnético
La reconfiguración tardía de la conciencia ausente.
El Cambio Climático es el principal vector de impacto en las políticas públicas mundiales. Los diferentes elementos que lo componen, así como la amplitud de sus alcances comunes, permiten un abordaje de síntesis y transformación que se dirige al corazón de las problemáticas que enfrentan todos los gobiernos del orbe, personas y organizaciones. Es el lenguaje humano común, el fenómeno de emergencia de la palabra, la escritura y la imagen en la prehistoria de la humanidad. Tarde claro, pero al fin.
Ello por cierto, independientemente de la ceguera, incapacidad e inconsciencia con que se sigue actuando frente al fenómeno de mayor magnitud que ha jamás vivido la especie y que se traducen en paradojales inconsecuencias y faltas éticas que todos conocemos, aunque nos afecten de manera diferenciada.
Comencemos por señalar tres áreas de impacto que condicionan -inconscientemente- las prácticas de interpretación de lo real, a partir de la irrupción sensible del Cambio Climático y que debieran convertirse en brújula y mapa de navegación de política.
Uno: la constatación inmediata, sin mediaciones ni fetichismos de mercancía, de la globalización: el planeta es uno, y es un sistema: lo que se hace en un lugar, afecta en otros lugares. El aleteo de la mariposa, revisitado.
Dos: la introducción de la noción de largo plazo, también de manera real. Nuevamente sin mediaciones, como sostendremos, ocurre en el caso de la planificación tradicional. Las políticas (siempre en la perspectiva de la "triple hélice": gobierno, empresa, academia) se ven impelidas a realizar modelos, proyecciones, down-scaling, y adecuar sus acciones en períodos de tiempo de 20, 50 y 100 años.
Tres: La configuración de equipos multidisciplinarios. La introducción masiva, de variables extremadamente complejas que provienen de campos disciplinarios dispersos, solicitan de la confluencia de puntos de vista distintos, que se complementen en unidades organizacionales operativas.
Dos otros criterios de contexto, y que forman una primera infraestructura sobre la cual los anteriores principios encuentran origen y escenario de representación, son el fastuoso desarrollo y masificación de las tecnologias aplicadas y la extrema desigualdad con que se reparten riqueza y poder, a todos los niveles, como relaciones entre paises y dentro de los mismos, entre las personas.
La confluencia entre estos elementos y la sucesión de eventos extremos catastróficos, en un mundo cada vez mas poblado, con demandas mayores de recursos en la misma medida que se hacen mas escasos, lleva a que el divorcio entre quienes sufren la realidad en el cuotidiano de sus existencias (que en rigor, aunque de diferentes maneras, somos todos) y las representaciones políticas que hemos llegado a dotarnos, sean también crecientemente insatisfactorias.
La instalación de un diálogo fructífero -en términos de supervivencia de las especies, la nuestra incluída-, entre todos, al interior de las naciones, que se reproduzca efectivamente en las representaciones internacionales, se transforma velozmente y en si mismo, en una dimensión ética. Como el Cambio Climático.
sábado, 31 de diciembre de 2011
miércoles, 7 de diciembre de 2011
Suscribirse a:
Entradas (Atom)


